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HUELLAS

-Ya hablamos con Hernán, no hay ningún problema. La casa es grande, los chicos te adoran y podrás acompañarlos hasta que nosotros lleguemos del trabajo. No vivas sola como un hongo, venite con nosotros.. su llegada había sido un alegre acontecimiento en la casa. Lidia, cariñosa, Hernán, cordial, los chicos, una fiesta. Ella, internándose tímidamente en la casa, para dejar de ser Elsa, la hermana de Lidia, la cuñada de Hernán, la tía de Paula y Matías... y convertirse en una más que vive allí, que trabaja en sus traducciones, que ayuda a los chicos a hacer sus deberes, que conversa con Hernán cuando llega del trabajo, y todos esperan a Lidia para cenar, acompañarse y ser ellos mismos. ¿Qé rompió la armonía? ¿Qué alteró el orden?¿Qué mirada, qué gesto, qué palabra desencadenó el torbellino? Quizás, aquella copa que compartieron un atardecer. O ese día, que él la escuchó reír y le pidió que lo hiciera más seguido. O aquel botón que inpensadamente cosió en su camisa azul... Hasta ...

HERMANOS

Rosa estaba planchando. Se dio vuelta al verlos entrar así. Rosa había callado... no sabía cómo decirlo, con qué palabras, y además casi había olvidado aquella historia de la mujer que se moría y el recién nacido, sin nada ni nadie, ni siquiera nombre, "Lo vamos a llevar Luis", le dijo a su marido. Y José Luis era su hijo, qué le venían ahora con esa historia, Dios mío. -Mamá, recién nos dijeron que no somos hermanos. - Exclamó Gustavo. Entonces, Rosa, les contó. Claro que era cierto, y ella nunca les había dicho nada porque consideraba que no tenía importancia.  -Y ahora no me vas a decir José Luis, que Luis y yo, no fuimos tus padres, y Gustavo, tu hermano. -  Y Rosa descubrió en ese momento que escaseaban las palabras, que hacía falta inventar otras. Nadie dijo una sola palabra. Esa noche, los hermanos no comieron, quizás por no tener que mirarse con extrañeza por sobre los platos. Porque fue extrañeza lo que hubo en la mirada de José Luis y en la mirada de Gustavo, cu...

LA MUJER QUE SUPO SER FELIZ

  Señora: Hace nueve años, le escribí una carta. Yo, que nunca había escrito al consultorio de ninguna revista, y pensaba que cada uno tenía que resolver las cosas a su modo. Tomé el papel y fui traduciendo en palabras lo que me estaba sucediendo, mi miedo, mi esperanza de encontrar apoyo. Tenía diecinueve años, Ariel, veintiuno. Noviábamos desde hace dos años.. Con sorpresa, sin la alegría que, generalmente acompaña ese acontecimiento, supe que estaba encinta. ¿Que hacer? ¿Seguir adelante o dejar trunco el sueño que florecía en mi vientre? Seguramente, usted leyó la carta muchas veces. Una tarde, junto a mi seudónimo "Desesperada", leí su respuesta: "Lo que destruyen puede matar para siempre la paz, la alegría, la confianza en ustedes. La lucha en común, por dura que parezca, se sobrelleva y acrecienta el valor, conduce al triunfo sin  sombras ni culpas. Si se aman tanto, no conviertan en un fantasma de cenizas ese amor". Ariel leyó también esas palabras y los ...

HORA DE VIVIR

Karina parecía más bonita envuelta en su preocupación. Realmente bonita y joven. Tenía apenas veintiocho años y hacía cuatro que había quedado viuda. Por un instante, dejó de pensar en Juan y recordó la fiesta en donde había conocido a Esteban. Era en los salones de la compañía donde ella trabajaba, la fiesta era para festejar el feliz aniversario de la compañía y sus filiales. Ella decidió ir a último momento, como si el destino la hubiera estado llamando. Ni su hijo, ni su madre, ni sus tías que la adoraban, lograban llenar totalmente el vacío de amor que le había quedado después de la muerte de Juan. Recordó la sonrisa de Esteban, en la primera mirada, aquella sonrisa triste... -Yo también perdí a mi esposa... soy viudo. ¿Hace mucho que la perdió? -No, apenas un año. Fue muy triste. - Dijo él, reflejando inmensamente una amargura interior. -¿Tiene hijos? -Sí, uno... es un bandido y dicen que se me parece muchísimo. -¿Cómo se llama? -Lucas. Así había sido, más o me...

TODO ES DIFERENTE

Todo es diferente el Niño Jesús ha nacido el amor es un referente siempre lo hemos sabido. Diversas culturas festejan su homenaje le rinden en lo esencial se asemejan de la fe nunca prescinden. De cinco puntos es la estrella con luz Jesús nació es la más bella dulcemente amaneció.´ Volvemos a entender la familia es lo más importante otorga alegría y placer nos predispone de buen talante.

LOS PAISANOS

Contra el palenque apoyado al que ató su caballo sin dejarlo de lado un paisano mira azorado. En sus botas el barro lleva de una larga cabalgata, sus ojos escondidos bajo la sombra del chambergo observa adivinar busca el potro que le tocará en la jineteada, alterna luego con el baile y la guitarreada. Otros paisanos vestidos con sus mejores galas se dan las manos reencontrándose con viejos amigos de pagos lejanos. Las historias y noticias van y vuelven son verdaderas primicias que a veces conmueven, como el mate que de mano en mano pasa en la ronda que se agranda cada vez que se suma un hermano.  

EL SECRETO

  Trabajaban juntos. Celia y José Luis. Dos personas como tantas: sueños, ilusiones, amarguras, sonrisas, silencio. Sobre todo, silencio mutuo, de común acuerdo. A la hora de salir, uno detrás de otro, cada uno por su rumbo. Solamente mirarse, sabiendo que mañana, va a ser una repetición de hoy. Como nunca hablaron de nada serio, él no sabía nada de su vida, pero sentía como el deber de cuidarla. Celia era hermosa. su atractivo provenía de su manera de no hablar, de no intervenir, y al mismo tiempo, de estar siempre presente. Él adivinaba su dulzura contenida... también sabía que los tres días que ella faltó, fueron interminables. Al cuarto día, cuando Celia entró en la oficina. -La extrañé. - Se lo dijo con frescura. Ella no contestó nada. Después fue fácil encontrarse andando juntos por las veredas que inventa el amor, como si ya se hubiesen dicho todo lo necesario. -Celia, ¿me prometés que cuando te aburras de mí, vas a decírmelo? -No voy a aburrirme nunca. -Te lo digo porque te...

AYUDAR A VIVIR

  Hoy vino María Esther a visitarme y a mostrarme su bebé de dos meses. Una carita gorda y serena envuelta en trapitos limpios. Me río con ella, porque es feliz a pesar de todo, y porque tiene todo, me dice. Y todo cabe en una pieza muy chiquita y dos sillones en los que nos sentamos, aquella vez que fui con el dinero de la colecta. Le regalo revistas viejas, que puede leer porque yo le enseñé a hacerlo, y cuando la veo así, feliz porque tiene todo, con el bebé, un paquete de revistas y el gajo de malvón para trasplantar, guardado en la cartera; la recuerdo distinta... Un día, cuando me jubile, voy a escribir la historia de cada uno de los chicos que aprendieron a leer y escribir conmigo, que aprendieron a vivir de otra manera conmigo y que me enseñaron a vivir de otra manera. También deberé recordarme a mí, tan distinta, la maestra de quinto grado, durante quince años en la misma escuela, que ya confundía su propio nombre con su puesto. Yo era Celia, la maestra de quinto grad...

IMPORTA LO QUE PUEDAS SENTIR

Debes recuperarte, Liliana, aunque sea de a poco. Sé que primero fue un pequeño dolor, de haberlo descubierto en una mentira tonta. Después, algo más grave, la sensación de desamor, que iba abriendo un ancho abismo entre los dos. Y ahora, con la verdad rotunda y clara entre las manos, con el dolor aún ardiente de lo que ya terminó, sientes que has dado mucho a cambio de nada. Diste lo que te inspiró el amor. Diste lo que el otro hizo nacer en vos de generoso, de fuerte, de luminoso. No debes sentir que has perdido nada, ya que pudiste entregar todo eso merced al impulso que te dio ese amor. Y si el sentimiento murió o lo mataron las mentiras, los engaños, las traiciones, vos sabés cuánto y qué valioso es lo que puedes sentir. No caigas en la trampa: dejarte llevar por la amargura, devolver mal por mal, golpe por golpe. Nunca debemos descender, sino ascender espiritualmente. No parecernos a los descreídos, a los mediocres, a los que destruyen, incluso su propia vida. ...

9 DE JULIO

Surgió la idea de una patria en libertad una toma de conciencia de la tan anhelada unidad en un congreso, hace presencia. Autonomía y bandera aclama la nueva sociedad libre de la opresión extranjera al grito de libertad. Independencia futura asoma el bienestar a una patria segura con más fervor amar.

MI BANDERA

Bandera querida un mundo recorriste con tu ida triunfos nos diste. Fuiste la que en el llano de Salta y Tucumán obtuviste la gloria que coronó a Manuel Belgrano por su merecida victoria. En todas partes fuiste emblema de trabajo el mundo recorriste sin altibajo. La luz de tu esplendor blanca y celeste la miro con amor veo su brillo innovador.

ERNESTO

Ernesto vivía en una villa de emergencia, tendría alrededor de diez años. Una noche, se acercó a nosotros, y nos relató como todos los hombres del rancherío salieron armados con piedras y palos para buscar al lobizón. Cerca del río, encontraron un perro-lobo y lo ahogaron. Alejandro, Bruno y yo, estábamos fascinados con Ernesto. Yo le dejé tocar mi guitarra porque vi que la miraba con insistencia. Le prestamos las hamacas, le pedimos que jugara a las escondidas con nosotros y lo convidamos con bananas y facturas. Cuando Ernesto se marchó, me di cuenta que la guitarra no estaba por ninguna parte. La buscamos entre todos en el parque, pero no apareció. -Se la debe haber llevado ese negrito. - Dijo Gabriel. -Son todos iguales. - Exclamó Silvana. Desde entonces, pensé que los padres de mis amigos tenían razón, y nunca más permití que se me acercara uno de esos chicos negritos y harapientos. Recién ahora, después de muchos años, al pensar en aquella tarde, al revivir los hechos en mi memori...

ALCIRA

-¿Batitas? - Preguntó Isabel a la modista, Alcira sonrió, con las manos hizo un movimiento alrededor de su cintura. -Sí, es para febrero. Después de siete años, por fin se produjo el milagro. ¡Estamos tan contentos! Isabel miró la mano izquierda de Alcira... vio la alianza reluciente. -Bueno, tengo que confesar que nos casamos hace dos meses, aunque hace siete años que estamos juntos. Dos meses, - pensó Isabel - Justo cuando Alberto pidió esa licencia "para tratar de serenarse y aclarar algunas cosas". Y cuando volvió al trabajo, parecía esquivo, distraído, indiferente con ella. -Alberto, mi marido, cambió mucho desde que supo lo del chico. Yo sufrí bastante con él... ¿sabe?, los hombres creen que una no se da cuenta de nada, pero yo sabía que, de vez en cuando, tenía una aventura. Pero él siempre volvía a mí. Yo me sentía culpable de no poder darle el hijo que tanto soñaba. En cambio ahora, me parece que soy una reina. - Aseveró Alcira. Isabel se humedeció los labios, no ati...

EL FINAL DE UNA HISTORIA

Marisa daba clases particulares de inglés.-Me interesa que aprenda inglés. - Dijo la mujer joven, atractiva, de modales suaves. -Pero más que nada, lo traigo para que no esté por la calle... Desde su mano, los ojos vivaces del chico, la miraban con una mirada de unos ocho años, debajo de un mechón oscuro. -Es rebelde pero inteligente. - Prosiguió la madre cuando el niño no la escuchaba. -Se llama Facundo. Facundo Santana. Cuando Marisa escuchó ese nombre, el mundo se esfumó a su alrededor, para dejarla sola con el nombre de su pasado: Facundo Santana. Esa noche, Marisa estuvo tensa y despierta, visitada por la imagen de su nuevo alumno. ¿Sería el hijo? Ese chico podía ser el hijo de Facundo Santana, del hombre que la había dejado como se deja un objeto. De aquél a quien nunca perdonó ni dejó de querer.. Se llamaba igual. Se le parecía mucho. Cómo lo había querido a Facundo Santana. Solo ella lo sabía. Cuánto amor, y después, cuántos deseos de destruirlo. Transcurrieron unos dí...

CARACOL

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  No es tu nombre, pero dejame llamarte Caracol. Porque como los caracoles, llevás tu casa a cuestas: esa valija llena de ropa... ropa que ya no usaban tus patronas, y te la regalaron a vos. Para qué decir tu nombre. Los que dicen son tus ojos, mirando siempre cuatro paredes distintas. Los que dicen son tus sueños, soñados a cualquier hora del día. Los que dicen son tus manos, que a pesar de frotarlas con crema, tienen los dedos enrojecidos y las uñas quebradas. Y tu historia, Caracol, la de siempre, la de las lluvias provinciales coladas en las gotas de tu rancho, la de la hija que tuviste a los quince años, que se quedó con tu madre, allá, en Gualeguay, que te espera para preguntarte cuándo vas a llevarla con vos para siempre. Porque pensás en eso, en encontrar un hombre que te acepte y ponga fin a tu deambular constante y triste. Y las cartas de tu madre, con faltas de ortografía y letra despareja, donde dice que sientes cabeza, que tu hermano Carlitos ya trabaja en la hila...

MARÍA LAURA CUMPLE VEINTE AÑOS

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  Sentada en el el comedor de su casa, María Laura lee con emoción la carta que le envió su tía Rosario, con motivo de su cumpleaños. "Hoy es un nuevo renacer para ti, querida sobrina. Disfruta cada momento, pues ya no volverá. Disfruta a cada persona que tengas cerca, no sabes hasta cuándo estará. Disfruta lo que tienes y agradece infinitamente. Cada instante de tu vida cuenta, gózalo, como si fuera el último que vives, lo que no te gusta, cámbialo, lo que te agobia, lo que te enoja , te entristece, te preocupa, te estresa, está en tus manos transformarlo para vivir mejor, ser feliz y estar en paz, tu tienes el gran poder de hacer de tu vida lo que quieras, comienza a pensar positivo, a ver las cosas desde otro punto de vista, a entrenar tu mente día a día para estar bien, no para sufrir, si no para gozar, no para sobrevivir si no para vivir plenamente en amor. Que Dios te bendiga hoy, y siempre. ¡Felicidades! Eres el motor de tu existir".

PARA QUE UN DÍA...

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Se aproxima Navidad y fin de año. Sin duda, esos días son los mejores para pasar tardes tranquilas y perezosas, sentados en el sofá, con una taza de té o café, o simplemente, mirar el tiempo lluvioso y el agua que gotea por la ventana. Sin embargo, en este día gris, Mariela, no puede dejar de visualizar las imágenes que acuden a su mente. Está muy triste, lee los diarios y sabe que hay dolor, hambre y miseria en el mundo. Piensa que los hombres están equivocados, que las mujeres olvidaron su papel de creadoras de paz. Siente que el mundo se agita desde sus entrañas, como si un terremoto tratara de partirlo en mil pedazos.  Y tiene miedo de vivir. Es lógico, sus veinte años solo piden amor, lo necesita, porque empieza a vivir. Piensa que también, que lo anhelan los que están terminando el largo camino de la vida. ¿Por qué si niños, jóvenes, adultos y ancianos, todos necesitan paz y amor, alimentan el demonio del odio, de la ambición, de la guerra? ¿No habrá llegado el mome...

NADA MÁS QUE EL TABACO

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-Es el tabaco, de hoy en adelante, ni un cigarrillo más.. - Dijo el médico. Sara lo miraba. El médico hizo una receta y se la extendió. Sara lo acompañó hasta la puerta. Sentía un dolor sordo en el pecho. Qué lejana, antigua, perdida, parecía su juventud. A veces, revolviendo fotografías, se veía a sí misma con el cutis liso, pero ni aún así, se veía joven. La angustia la sobrecogía. Pensaba en sus dos hijos, ya casados... en sus hermanos muertos, en sus hermanos vivos. Eran seis hermanos y no advertían la pobreza. Cómo advertirla, si en el barrio eran todos tan pobres, como ellos. Pero los chicos no entendían el significado de los suspiros de la madre o los silencios pesados del padre. Dormían repartidos en tres camas estrechas, en las que se revolcaban jugando, locos de alegría, hasta quedar dormidos y sonrientes. Ninguno de los hermanos hizo fortuna. Habían, sí, salido adelante en medio de una pobreza decorosa. El menor se llamaba Benjamín. Tal vez, por eso, lo bautizaron con ese no...

MUJER

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Mi abuela Elisa me había entregado esta carta cuando cumplí dieciocho años. Hoy, a los veinticinco, la releo con el mismo fervor de aquel entonces, cuando finalizaba mi adolescencia. -Eres una mujer de hoy, a veces, parece romántica, deportiva, audaz o tímida, tal como las circunstancias te lo imponen. Hay un ritmo y lo sigues, porque no puedes detenerte, El hombre verdadero (sin complejos de inferioridad), te admira y valora por tu superación e inteligencia. Alguna vez se cohíbe ante tu fuerza, tu seguridad, tu claridad mental para enfocar pequeños y grandes problemas de la vida actual. Y es entonces, cuando algunos declaran que has perdido femineidad. No es exacto. La femineidad no es demostrar miedo a la vida, no es pedir ayuda para los más insignificantes esfuerzos; no es llorar porque sí y como solución a los problemas, no es quedarse detenida en el pasado, añorando sistemas, estilos. Eres mujer y te asumes como tal con todos los derechos y deberes que demanda el momento que v...

LAS FLORES

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Eran las cuatro de la tarde. Irremediablemente, los atardeceres entristecían a Laura. Desde la remota época de su adolescencia, la melancolía la sumía en diferentes pensamientos. Comenzó a recordar cuando Daniel y ella eran novios. Se habían conocido cuando trabajaba de vendedora en una boutique en el barrio de Flores, y él siempre la esperaba a la salida de su trabajo con un caramelo o alguna flor. Con la ayuda de los padres de Daniel y con lo que ellos mismos aportaron, pudieron comprar un pequeño departamento de dos ambientes que compartían desde que se habían casado. Daniel quiso que Laura dejara su empleo porque no era bien remunerado, y consideraba que con sus dos trabajos, él podría mantener el hogar. Ella accedió al deseo de su marido... se ocupaba de la casa, a veces, salía con sus amigas, y recibía visitas de sus familiares. Fue muy feliz durante los primeros años de su matrimonio. Daniel siempre regresaba a casa con un regalo sorpresa para ella: una revista, una golosina...

UN CORAZÓN DIVIDIDO

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Con la mano sobre la valija cerrada, me miró por última vez. -¿Qué vas a hacer, Marina? -Tener a mi hijo, Miguel, sola. -No. no podés, no debés... ¿Querés hacerme sentir como un miserable? -No, no es así, defiendo lo mío, como vos defendés lo tuyo. - Miguel estaba desocupado hace un tiempo, e iba a viajar al exterior para probar suerte y conseguir un trabajo. Yo no quería acompañarlo. -Es mi vida la que defiendo. -Está bien. Yo hago lo mismo con la mía. Podría acusarlo, podría buscar adjetivos para reducirlo. Los demás lo harían. Yo, no. Yo sabía que estaba más allá de sí mismo. Que debía irse para probar lo que nunca había probado en verdadera lucha. Huía de todo lo que le causaba miedo. Huía de mí, de su hijo, de la vida que impone condiciones. No quise acusarlo de nada. Era un ser débil y derrotado desde el principio. Pasaron muchos años cuando volvió. Danielito había cumplido quince años. Miguel volvió igual, pero más viejo. Años de nada y nada. Ni una mujer en su vida. Si...

LA TRIUNFADORA

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Zulema llegó a su casa, cansada. Hoy había tenido  dos reuniones importantes, y por la noche, una cena en agasajo a un poderoso empresario. -¿Cómo se resolvió aquel asunto?? - Preguntó María. -Bien, llegamos a un acuerdo. Zulema había puesto cuerpo y alma para crear una empresa, que desde hace veinte años, marcha sobre rieles. María la admira, por su carácter, su personalidad, su afán de progreso, su lucha para alcanzar la meta propuesta. Al igual que María, todos la ven como es desde afuera. Una de esas mujeres fuertes que entiende de política, de negocios, de cambios, incluso de los ciclos repetidos y eternos de los pueblos que luchan por liberarse de tutelas. Sabe muchas cosas, estudió años y años, vivió después perfeccionando lo que había aprendido y llegó.   A una meta de triunfos, de éxitos, de dinero. Entonces, los otros, que aún no llegaron, los que tal vez, no hicieron los esfuerzos que ella hizo, la envidian. También la critican o la alaban, según...

EL LLAMADO

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Mientras estaba en el boliche que administraba, Lucas llevó una mano al bolsillo, sacó la carta y volvió a leerla -No es que recurro a vos porque te creo obligado hacia mí, pero en estos momentos no me queda otro remedio. ¡Te necesito Lucas! Encendió otro cigarrillo y se dijo que la carta le molestaba mucho, no porque le pidieran algo, sino porque significaba que hacía mucho tiempo que no veía a la madre de su amigo Damián. La carta de Irene, la madre de su gran amigo de la infancia, le recordaba cosas que nunca pudo olvidar. Cuando llegaban juntos de la escuela, Irene lo atendía con mucho cariño, igual que a su hijo. Les servía la leche, los ayudaba a realizar las tareas escolares para el día siguiente, y luego los dos jugaban o miraban televisión, hasta las ocho de la noche, cuando regresaban sus padres y lo llevaban a su casa. Ellos atendían un almacén, y se ocupaban de él al regresar a casa. Damián y él, vivían en casas lindantes y asistían a una escuela de jornada co...