HORA DE VIVIR
Karina parecía más bonita envuelta en su preocupación. Realmente bonita y joven. Tenía apenas veintiocho años y hacía cuatro que había quedado viuda.
Por un instante, dejó de pensar en Juan y recordó la fiesta en donde había conocido a Esteban. Era en los salones de la compañía donde ella trabajaba, la fiesta era para festejar el feliz aniversario de la compañía y sus filiales.
Ella decidió ir a último momento, como si el destino la hubiera estado llamando. Ni su hijo, ni su madre, ni sus tías que la adoraban, lograban llenar totalmente el vacío de amor que le había quedado después de la muerte de Juan.
Recordó la sonrisa de Esteban, en la primera mirada, aquella sonrisa triste...
-Yo también perdí a mi esposa... soy viudo.
¿Hace mucho que la perdió?
-No, apenas un año. Fue muy triste. - Dijo él, reflejando inmensamente una amargura interior.
-¿Tiene hijos?
-Sí, uno... es un bandido y dicen que se me parece muchísimo.
-¿Cómo se llama?
-Lucas.
Así había sido, más o menos, todo... Pasaron los meses, se vieron muchas veces y a toda hora, hasta reconocer que se amaban.
-Necesitamos afianzar nuestra relación, no tenemos porqué vivir escondidos... - Había dicho Esteban.
A sus treinta años, Esteban supo que Karina era un soplo de vida para él.
Esteban miró el reloj, se acercaba la hora de la cita.
Cuando Karina vino caminando por el sendero derecho del parque, y lo vio, se detuvo. Fue un clavarse en la tierra por la emoción y el placer de verlo. Él hizo exactamente lo mismo.
Después todo era Karina y Esteban. Ninguno de los dos supo quién corrió primero, pero los dos corrieron hacia un abrazo que lo gritaba todo.
-¡Te amo! - Susurró Esteban, y el pasado fue quedando atrás.
-¡Te amo! - Susurró Karina - Y tomados de la mano, caminaron por una pradera encantada.
Las dudas, los temores que ambos tenían se disolvieron como por encanto. Quizás volvieran alguna vez, pero juntos, amándose, lograrían olvidarlos totalmente. El beso apasionado y feliz era la realidad presente, era el anticipo del futuro.
Estaban juntos, se amaban, eran jóvenes.
El parque se cubrió de colores, de hálitos perfumados.
Todo es vida, todo pasa, todo vibra, hasta las lágrimas, en algún momento se agradecen, pero en ese momento, el amor los llamaba nuevamente.
Era hora de vivir para los dos.
Era hora de amar y olvidar.
La historia de Esteban y Karina refleja el valor de una segunda oportunidad, que todo ser humano debe tener.
ResponderEliminarHermoso y emotivo cuento!! Gracias por compartir.
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