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TODO ES DIFERENTE

Todo es diferente el Niño Jesús ha nacido el amor es un referente siempre lo hemos sabido. Diversas culturas festejan su homenaje le rinden en lo esencial se asemejan de la fe nunca prescinden. De cinco puntos es la estrella con luz Jesús nació es la más bella dulcemente amaneció.´ Volvemos a entender la familia es lo más importante otorga alegría y placer nos predispone de buen talante.

LOS PAISANOS

Contra el palenque apoyado al que ató su caballo sin dejarlo de lado un paisano mira azorado. En sus botas el barro lleva de una larga cabalgata, sus ojos escondidos bajo la sombra del chambergo observa adivinar busca el potro que le tocará en la jineteada, alterna luego con el baile y la guitarreada. Otros paisanos vestidos con sus mejores galas se dan las manos reencontrándose con viejos amigos de pagos lejanos. Las historias y noticias van y vuelven son verdaderas primicias que a veces conmueven, como el mate que de mano en mano pasa en la ronda que se agranda cada vez que se suma un hermano.  

EL SECRETO

  Trabajaban juntos. Celia y José Luis. Dos personas como tantas: sueños, ilusiones, amarguras, sonrisas, silencio. Sobre todo, silencio mutuo, de común acuerdo. A la hora de salir, uno detrás de otro, cada uno por su rumbo. Solamente mirarse, sabiendo que mañana, va a ser una repetición de hoy. Como nunca hablaron de nada serio, él no sabía nada de su vida, pero sentía como el deber de cuidarla. Celia era hermosa. su atractivo provenía de su manera de no hablar, de no intervenir, y al mismo tiempo, de estar siempre presente. Él adivinaba su dulzura contenida... también sabía que los tres días que ella faltó, fueron interminables. Al cuarto día, cuando Celia entró en la oficina. -La extrañé. - Se lo dijo con frescura. Ella no contestó nada. Después fue fácil encontrarse andando juntos por las veredas que inventa el amor, como si ya se hubiesen dicho todo lo necesario. -Celia, ¿me prometés que cuando te aburras de mí, vas a decírmelo? -No voy a aburrirme nunca. -Te lo digo porque te...

AYUDAR A VIVIR

  Hoy vino María Esther a visitarme y a mostrarme su bebé de dos meses. Una carita gorda y serena envuelta en trapitos limpios. Me río con ella, porque es feliz a pesar de todo, y porque tiene todo, me dice. Y todo cabe en una pieza muy chiquita y dos sillones en los que nos sentamos, aquella vez que fui con el dinero de la colecta. Le regalo revistas viejas, que puede leer porque yo le enseñé a hacerlo, y cuando la veo así, feliz porque tiene todo, con el bebé, un paquete de revistas y el gajo de malvón para trasplantar, guardado en la cartera; la recuerdo distinta... Un día, cuando me jubile, voy a escribir la historia de cada uno de los chicos que aprendieron a leer y escribir conmigo, que aprendieron a vivir de otra manera conmigo y que me enseñaron a vivir de otra manera. También deberé recordarme a mí, tan distinta, la maestra de quinto grado, durante quince años en la misma escuela, que ya confundía su propio nombre con su puesto. Yo era Celia, la maestra de quinto grad...

IMPORTA LO QUE PUEDAS SENTIR

Debes recuperarte, Liliana, aunque sea de a poco. Sé que primero fue un pequeño dolor, de haberlo descubierto en una mentira tonta. Después, algo más grave, la sensación de desamor, que iba abriendo un ancho abismo entre los dos. Y ahora, con la verdad rotunda y clara entre las manos, con el dolor aún ardiente de lo que ya terminó, sientes que has dado mucho a cambio de nada. Diste lo que te inspiró el amor. Diste lo que el otro hizo nacer en vos de generoso, de fuerte, de luminoso. No debes sentir que has perdido nada, ya que pudiste entregar todo eso merced al impulso que te dio ese amor. Y si el sentimiento murió o lo mataron las mentiras, los engaños, las traiciones, vos sabés cuánto y qué valioso es lo que puedes sentir. No caigas en la trampa: dejarte llevar por la amargura, devolver mal por mal, golpe por golpe. Nunca debemos descender, sino ascender espiritualmente. No parecernos a los descreídos, a los mediocres, a los que destruyen, incluso su propia vida. ...

9 DE JULIO

Surgió la idea de una patria en libertad una toma de conciencia de la tan anhelada unidad en un congreso, hace presencia. Autonomía y bandera aclama la nueva sociedad libre de la opresión extranjera al grito de libertad. Independencia futura asoma el bienestar a una patria segura con más fervor amar.

MI BANDERA

Bandera querida un mundo recorriste con tu ida triunfos nos diste. Fuiste la que en el llano de Salta y Tucumán obtuviste la gloria que coronó a Manuel Belgrano por su merecida victoria. En todas partes fuiste emblema de trabajo el mundo recorriste sin altibajo. La luz de tu esplendor blanca y celeste la miro con amor veo su brillo innovador.

ERNESTO

Ernesto vivía en una villa de emergencia, tendría alrededor de diez años. Una noche, se acercó a nosotros, y nos relató como todos los hombres del rancherío salieron armados con piedras y palos para buscar al lobizón. Cerca del río, encontraron un perro-lobo y lo ahogaron. Alejandro, Bruno y yo, estábamos fascinados con Ernesto. Yo le dejé tocar mi guitarra porque vi que la miraba con insistencia. Le prestamos las hamacas, le pedimos que jugara a las escondidas con nosotros y lo convidamos con bananas y facturas. Cuando Ernesto se marchó, me di cuenta que la guitarra no estaba por ninguna parte. La buscamos entre todos en el parque, pero no apareció. -Se la debe haber llevado ese negrito. - Dijo Gabriel. -Son todos iguales. - Exclamó Silvana. Desde entonces, pensé que los padres de mis amigos tenían razón, y nunca más permití que se me acercara uno de esos chicos negritos y harapientos. Recién ahora, después de muchos años, al pensar en aquella tarde, al revivir los hechos en mi memori...

ALCIRA

-¿Batitas? - Preguntó Isabel a la modista, Alcira sonrió, con las manos hizo un movimiento alrededor de su cintura. -Sí, es para febrero. Después de siete años, por fin se produjo el milagro. ¡Estamos tan contentos! Isabel miró la mano izquierda de Alcira... vio la alianza reluciente. -Bueno, tengo que confesar que nos casamos hace dos meses, aunque hace siete años que estamos juntos. Dos meses, - pensó Isabel - Justo cuando Alberto pidió esa licencia "para tratar de serenarse y aclarar algunas cosas". Y cuando volvió al trabajo, parecía esquivo, distraído, indiferente con ella. -Alberto, mi marido, cambió mucho desde que supo lo del chico. Yo sufrí bastante con él... ¿sabe?, los hombres creen que una no se da cuenta de nada, pero yo sabía que, de vez en cuando, tenía una aventura. Pero él siempre volvía a mí. Yo me sentía culpable de no poder darle el hijo que tanto soñaba. En cambio ahora, me parece que soy una reina. - Aseveró Alcira. Isabel se humedeció los labios, no ati...

EL FINAL DE UNA HISTORIA

Marisa daba clases particulares de inglés.-Me interesa que aprenda inglés. - Dijo la mujer joven, atractiva, de modales suaves. -Pero más que nada, lo traigo para que no esté por la calle... Desde su mano, los ojos vivaces del chico, la miraban con una mirada de unos ocho años, debajo de un mechón oscuro. -Es rebelde pero inteligente. - Prosiguió la madre cuando el niño no la escuchaba. -Se llama Facundo. Facundo Santana. Cuando Marisa escuchó ese nombre, el mundo se esfumó a su alrededor, para dejarla sola con el nombre de su pasado: Facundo Santana. Esa noche, Marisa estuvo tensa y despierta, visitada por la imagen de su nuevo alumno. ¿Sería el hijo? Ese chico podía ser el hijo de Facundo Santana, del hombre que la había dejado como se deja un objeto. De aquél a quien nunca perdonó ni dejó de querer.. Se llamaba igual. Se le parecía mucho. Cómo lo había querido a Facundo Santana. Solo ella lo sabía. Cuánto amor, y después, cuántos deseos de destruirlo. Transcurrieron unos dí...

CARACOL

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  No es tu nombre, pero dejame llamarte Caracol. Porque como los caracoles, llevás tu casa a cuestas: esa valija llena de ropa... ropa que ya no usaban tus patronas, y te la regalaron a vos. Para qué decir tu nombre. Los que dicen son tus ojos, mirando siempre cuatro paredes distintas. Los que dicen son tus sueños, soñados a cualquier hora del día. Los que dicen son tus manos, que a pesar de frotarlas con crema, tienen los dedos enrojecidos y las uñas quebradas. Y tu historia, Caracol, la de siempre, la de las lluvias provinciales coladas en las gotas de tu rancho, la de la hija que tuviste a los quince años, que se quedó con tu madre, allá, en Gualeguay, que te espera para preguntarte cuándo vas a llevarla con vos para siempre. Porque pensás en eso, en encontrar un hombre que te acepte y ponga fin a tu deambular constante y triste. Y las cartas de tu madre, con faltas de ortografía y letra despareja, donde dice que sientes cabeza, que tu hermano Carlitos ya trabaja en la hila...

MARÍA LAURA CUMPLE VEINTE AÑOS

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  Sentada en el el comedor de su casa, María Laura lee con emoción la carta que le envió su tía Rosario, con motivo de su cumpleaños. "Hoy es un nuevo renacer para ti, querida sobrina. Disfruta cada momento, pues ya no volverá. Disfruta a cada persona que tengas cerca, no sabes hasta cuándo estará. Disfruta lo que tienes y agradece infinitamente. Cada instante de tu vida cuenta, gózalo, como si fuera el último que vives, lo que no te gusta, cámbialo, lo que te agobia, lo que te enoja , te entristece, te preocupa, te estresa, está en tus manos transformarlo para vivir mejor, ser feliz y estar en paz, tu tienes el gran poder de hacer de tu vida lo que quieras, comienza a pensar positivo, a ver las cosas desde otro punto de vista, a entrenar tu mente día a día para estar bien, no para sufrir, si no para gozar, no para sobrevivir si no para vivir plenamente en amor. Que Dios te bendiga hoy, y siempre. ¡Felicidades! Eres el motor de tu existir".

PARA QUE UN DÍA...

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Se aproxima Navidad y fin de año. Sin duda, esos días son los mejores para pasar tardes tranquilas y perezosas, sentados en el sofá, con una taza de té o café, o simplemente, mirar el tiempo lluvioso y el agua que gotea por la ventana. Sin embargo, en este día gris, Mariela, no puede dejar de visualizar las imágenes que acuden a su mente. Está muy triste, lee los diarios y sabe que hay dolor, hambre y miseria en el mundo. Piensa que los hombres están equivocados, que las mujeres olvidaron su papel de creadoras de paz. Siente que el mundo se agita desde sus entrañas, como si un terremoto tratara de partirlo en mil pedazos.  Y tiene miedo de vivir. Es lógico, sus veinte años solo piden amor, lo necesita, porque empieza a vivir. Piensa que también, que lo anhelan los que están terminando el largo camino de la vida. ¿Por qué si niños, jóvenes, adultos y ancianos, todos necesitan paz y amor, alimentan el demonio del odio, de la ambición, de la guerra? ¿No habrá llegado el mome...

NADA MÁS QUE EL TABACO

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-Es el tabaco, de hoy en adelante, ni un cigarrillo más.. - Dijo el médico. Sara lo miraba. El médico hizo una receta y se la extendió. Sara lo acompañó hasta la puerta. Sentía un dolor sordo en el pecho. Qué lejana, antigua, perdida, parecía su juventud. A veces, revolviendo fotografías, se veía a sí misma con el cutis liso, pero ni aún así, se veía joven. La angustia la sobrecogía. Pensaba en sus dos hijos, ya casados... en sus hermanos muertos, en sus hermanos vivos. Eran seis hermanos y no advertían la pobreza. Cómo advertirla, si en el barrio eran todos tan pobres, como ellos. Pero los chicos no entendían el significado de los suspiros de la madre o los silencios pesados del padre. Dormían repartidos en tres camas estrechas, en las que se revolcaban jugando, locos de alegría, hasta quedar dormidos y sonrientes. Ninguno de los hermanos hizo fortuna. Habían, sí, salido adelante en medio de una pobreza decorosa. El menor se llamaba Benjamín. Tal vez, por eso, lo bautizaron con ese no...

MUJER

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Mi abuela Elisa me había entregado esta carta cuando cumplí dieciocho años. Hoy, a los veinticinco, la releo con el mismo fervor de aquel entonces, cuando finalizaba mi adolescencia. -Eres una mujer de hoy, a veces, parece romántica, deportiva, audaz o tímida, tal como las circunstancias te lo imponen. Hay un ritmo y lo sigues, porque no puedes detenerte, El hombre verdadero (sin complejos de inferioridad), te admira y valora por tu superación e inteligencia. Alguna vez se cohíbe ante tu fuerza, tu seguridad, tu claridad mental para enfocar pequeños y grandes problemas de la vida actual. Y es entonces, cuando algunos declaran que has perdido femineidad. No es exacto. La femineidad no es demostrar miedo a la vida, no es pedir ayuda para los más insignificantes esfuerzos; no es llorar porque sí y como solución a los problemas, no es quedarse detenida en el pasado, añorando sistemas, estilos. Eres mujer y te asumes como tal con todos los derechos y deberes que demanda el momento que v...

LAS FLORES

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Eran las cuatro de la tarde. Irremediablemente, los atardeceres entristecían a Laura. Desde la remota época de su adolescencia, la melancolía la sumía en diferentes pensamientos. Comenzó a recordar cuando Daniel y ella eran novios. Se habían conocido cuando trabajaba de vendedora en una boutique en el barrio de Flores, y él siempre la esperaba a la salida de su trabajo con un caramelo o alguna flor. Con la ayuda de los padres de Daniel y con lo que ellos mismos aportaron, pudieron comprar un pequeño departamento de dos ambientes que compartían desde que se habían casado. Daniel quiso que Laura dejara su empleo porque no era bien remunerado, y consideraba que con sus dos trabajos, él podría mantener el hogar. Ella accedió al deseo de su marido... se ocupaba de la casa, a veces, salía con sus amigas, y recibía visitas de sus familiares. Fue muy feliz durante los primeros años de su matrimonio. Daniel siempre regresaba a casa con un regalo sorpresa para ella: una revista, una golosina...

UN CORAZÓN DIVIDIDO

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Con la mano sobre la valija cerrada, me miró por última vez. -¿Qué vas a hacer, Marina? -Tener a mi hijo, Miguel, sola. -No. no podés, no debés... ¿Querés hacerme sentir como un miserable? -No, no es así, defiendo lo mío, como vos defendés lo tuyo. - Miguel estaba desocupado hace un tiempo, e iba a viajar al exterior para probar suerte y conseguir un trabajo. Yo no quería acompañarlo. -Es mi vida la que defiendo. -Está bien. Yo hago lo mismo con la mía. Podría acusarlo, podría buscar adjetivos para reducirlo. Los demás lo harían. Yo, no. Yo sabía que estaba más allá de sí mismo. Que debía irse para probar lo que nunca había probado en verdadera lucha. Huía de todo lo que le causaba miedo. Huía de mí, de su hijo, de la vida que impone condiciones. No quise acusarlo de nada. Era un ser débil y derrotado desde el principio. Pasaron muchos años cuando volvió. Danielito había cumplido quince años. Miguel volvió igual, pero más viejo. Años de nada y nada. Ni una mujer en su vida. Si...

LA TRIUNFADORA

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Zulema llegó a su casa, cansada. Hoy había tenido  dos reuniones importantes, y por la noche, una cena en agasajo a un poderoso empresario. -¿Cómo se resolvió aquel asunto?? - Preguntó María. -Bien, llegamos a un acuerdo. Zulema había puesto cuerpo y alma para crear una empresa, que desde hace veinte años, marcha sobre rieles. María la admira, por su carácter, su personalidad, su afán de progreso, su lucha para alcanzar la meta propuesta. Al igual que María, todos la ven como es desde afuera. Una de esas mujeres fuertes que entiende de política, de negocios, de cambios, incluso de los ciclos repetidos y eternos de los pueblos que luchan por liberarse de tutelas. Sabe muchas cosas, estudió años y años, vivió después perfeccionando lo que había aprendido y llegó.   A una meta de triunfos, de éxitos, de dinero. Entonces, los otros, que aún no llegaron, los que tal vez, no hicieron los esfuerzos que ella hizo, la envidian. También la critican o la alaban, según...

EL LLAMADO

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Mientras estaba en el boliche que administraba, Lucas llevó una mano al bolsillo, sacó la carta y volvió a leerla -No es que recurro a vos porque te creo obligado hacia mí, pero en estos momentos no me queda otro remedio. ¡Te necesito Lucas! Encendió otro cigarrillo y se dijo que la carta le molestaba mucho, no porque le pidieran algo, sino porque significaba que hacía mucho tiempo que no veía a la madre de su amigo Damián. La carta de Irene, la madre de su gran amigo de la infancia, le recordaba cosas que nunca pudo olvidar. Cuando llegaban juntos de la escuela, Irene lo atendía con mucho cariño, igual que a su hijo. Les servía la leche, los ayudaba a realizar las tareas escolares para el día siguiente, y luego los dos jugaban o miraban televisión, hasta las ocho de la noche, cuando regresaban sus padres y lo llevaban a su casa. Ellos atendían un almacén, y se ocupaban de él al regresar a casa. Damián y él, vivían en casas lindantes y asistían a una escuela de jornada co...

TAL VEZ SEA CIERTO

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Me pregunto dónde quedó la adolescencia. Mi madre me dice. -Estás perdiendo tus mejores años. - Yo niego. -No estoy perdiendo nada. - Te defiendo. Y me cuelgo una sonrisa en mi boca, y adelanto mi paso por la calle. Pego láminas en las paredes de mi pieza. Yo no sé si te quiero. Solo sé que todavía me hace falta tu presencia para sentirme segura de lo que soy y de lo que siento. Le tengo miedo al tiempo, a los años, a la soledad... a las distancias. Ayer saqué los ahorros que tenía guardados para las vacaciones, combiné mis horarios de la manera que pude, saqué un pasaje de avión que guardé rápidamente en mi cartera, para no arrepentirme, para no devolverlo. Mandé un telegrama que te avisa de mi llegada, para que no te sorprendas demasiado; y voy a ir aunque mi llegada te resulte inoportuna. Allá, cuando estemos otra vez, frente a frente, cuando estemos en ese sitio aislado que nunca nos conoció juntos, voy a saber si te molesta mi llegada, voy a saber si podemos convertirla en una fie...

UNA ETAPA DE LA VIDA

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Carmen no soportaba el dolor de su hija, no le alcanzaban las palabras para consolarla. Ayelén no podía superar el dolor, la tristeza que le ocasionó la ruptura con Damián. Aunque había transcurrido un tiempo prudencial desde que dejaron de verse, aún recordaba la dicha compartida con su pareja, y no lograba comprender las razones que esgrimía Damián para justificar su actitud. La dejaba por otra... Ayelén se preguntaba cuándo él dejó de amarla, nunca imaginó ese triste final para los hermosos años de convivencia. Estaban sentadas en los sillones del comedor, Carmen le daba a su hija sabios consejos. -Hoy te toca en carne propia el dolor que alguna vez has dado a otros. Te han dicho que no te quieren más. Y lloraste, recriminaste y te convertiste en una pequeña fiera acorralada porque el dolor te quemaba el alma. Tienes que comprender que el amor se comparte, dando y recibiendo; que si el otro dejó de sentirlo, no debe mentir ni engañar. Que si alguien le inspiró un cariño más pote...

LAS OTRAS HISTORIAS

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-Yo sabía que un día iba a encontrarte, que ibas a llegar a mí, Emilia. - Dijiste, Matías. Nos presentaron unos amigos. Era nuestro tercer encuentro. Caminamos hacia Retiro. Un barco con las luces encendidas en el puerto, parecía un árbol de Navidad, o la vidriera de una juguetería. Esta vez, siento que todo es nuevo, como para los ojos de una niña que ha nacido hace poco. Las campanadas del reloj de la Torre Monumental dando las ocho. La noche derramándose como un tintero roto, vos, clavándome las uñas en la palma de mi mano, y yo, sintiendo que ese dolor alegre me curaba todas las heridas anteriores, dejándome entera y luminosa, como esa luna, que alumbra apenas los senderos de las plazas de Retiro. Dos pasos y un abrazo. Dos pasos y un beso. Dos pasos y una risa sin ton ni son. Y a cada paso, cada vez menos miedo, más lejanas las tristezas. Si ésta fuera una historia así, sin antes, sin otras dos historias convergiendo como dos ríos en un mismo mar, yo podría creer en vos, Matía...

CARNAVAL

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La ciudad efervescente de colores y música. Pieles cobrizas, pelo largo y pulseras enormes jugueteando en el brazo. Lía se sintió fuera de lugar. Cuando llegó el Carnaval sintió verdadero miedo. Iban a hacer un baile de disfraz. Irían los amigos de siempre. Reirían. Bailarían. Serían despreocupadamente jóvenes. -Dejate de pavadas, yo no estoy para eso. - Le dijo a su sobrina, pero finalmente, Karina la convenció, y sacó de una caja, una peluca rubia, un antifaz negro, y un vestido largo y liviano. -Sos otra. - Exclamó Karina. Entonces, Lía decidió ser otra, joven, libre, reír a carcajadas y dejarse tomar una mano. -Me gustás, Laura. - Exclamó Roberto. Porque había sido capaz de ser Laura, con peluca y aire ajeno. -Mañana quiero verte, en la rambla, a las siete. -Bueno, pero ahora dejame, estoy muy cansada. - Y subió a su cuarto. Debajo de la peluca, era Lía. Las serpentinas seguían confundiéndolo todo, de la puerta para afuera. Las serpentinas y el miedo. Y Roberto, que iba a ...

LA RECETA

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Creo que Leandro tenía razón. Estoy celosa. No me agradó reconocerlo, pero me tranquilizó saber que a doña Elvira, mi suegra, le había pasado lo mismo. Recién después de que nació Juan Manuel, me confesó la receta de lo scones "especiales" y una tarta de ricota que Leandro adoraba. Y esa señora Estela, se enjuga las lágrimas con un diminuto pañuelo de broderie. Tal vez, ella está viendo a Paula con su traje de primera comunión... Leandro busca mis ojos; sí, están húmedos. Hice bien en no abusar del rimmel. Los muchachos se besan, un beso presuroso y tímido. Y Leandro y yo, nos sentimos como dos chicos que están perdidos en el bosque y buscan el camino de regreso a casa. La marcha nupcial irrumpe con su música y vamos siguiendo a la pareja sobre una alfombra roja. Forman una linda pareja. Dios quiera que sean felices. Hace veintiocho años, cuando me casé, tenía menos miedo que hoy. A medida que pasan los años, los miedos aumentan. Durante veintisiete años, viví preocupada cada...