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HOMENAJE A ISABEL

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Nosotros, sus amigos, queríamos mucho a Alejandro e Isabel... A pesar de las dificultades económicas, ellos se casaron una hermosa tarde de octubre. Todos fuimos testigos de su felicidad. Ambos trabajaban en relación de dependencia. Supimos que, todas las tardes, después de ocho horas de trabajo, Isabel volvía a casa, apurada, a preparar la cena para Alejandro, a arreglar lo que no había tenido tiempo de arreglar por la mañana, a prepararse para el día siguiente. Una tarde, al volver de la oficina, recibió una llamada telefónica en la que le comunicaron que Alejandro se había  desmayado, debido a una bajada repentina de presión arterial. Entonces, Isabel volvió a ponerse el abrigo, apresuradamente salió a la calle, y un auto la atropelló... Varios días después, abrió los ojos trabajosamente, en el hospital. Vio a Alejandro blanco, tembloroso, despeinado, barbudo, porque en tres días no se había separado, ni un solo instante, de la cabecera de Isabel. Nosotros, sus amigos, nos retir...

LA QUE NUNCA VIO EL MAR

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No conociste el mar, mamá. Y te hubiera gustado conocerlo. Lo supe casualmente el otro día, hablando con una tía. Te fuiste al silencio sin conocer el mar. Eras tan joven, mamá, el día de tu muerte. Seguías siendo tan joven en los retratos, con ojos de niña, que salió del pupilaje para casarse y tener tres hijas. Cuando nosotras tres, chicas y torpes, nos trepábamos sobre tus rodillas, te enredábamos con nuestras caricias y te pedíamos que nos contaras un cuento, tal vez te distraías imaginando el mar. Y tenías un aire soñador. Yo quiero darte el mar, mamá. Su luz, su espejo, que hace entornar los ojos y cambia de velos de colores: de gris, de malva, de azafrán, de violeta - y de verde -, como a vos te gustaba. Yo quiero darte el mar, mamá. Su gusto a sal y a yodo, que deje alrededor de la boca un borde blanco, como la estela de un barco. Vos le hubieses gustado, tan menuda, tan frágil, diciéndole tus versos, dejando en sus mejillas las huellas de tus pies. Ah, ...

MI MADRE

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Ayer me recibí de ingeniero agrónomo. Fue un esfuerzo que pude realizar exitosamente porque se me brindaron todas las condiciones para lograrlo. Mi madre me acompañó en largas noches de estudio, con su presencia, con sus tazas de chocolate humeante, con su sonrisa, con su beso dejado sobre mi cabeza, con una mirada, con el apretón de manos que me transmitía su fe. Y como premio, mi padre, que es muy honesto, me confió su secreto y su pecado. Me pidió perdón, tuve un momento de sobresalto, y después, sentí algo de pena por él. Pudo haberme hecho mucho daño esa sinceridad que llegaba a mi vida después de veinticinco años, pero no me lo hizo. No, porque yo sé que ella se siente mi madre, y yo, su hijo. Esa es la única verdad y nada puede modificarla. -Yo no te juzgo papá, yo te amo. -Gracias, hijo. Lo que papá me contó, ya no me interesaba. Lo que me importa ahora, es revivir la emoción de mi madre de siempre, de esa que conocí desde que abrí los ojos, esa que me arropó, me dio besos y ve...

CENIZAS AL VIENTO

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Hoy, después de tantos años, por fin me atreví a cruzar la puerta de esta habitación. Fue como si diera un salto en el tiempo. Un retroceso a las épocas felices en las que llenabas la casa con el sol de tus risas y tu alegre corretear por el pasillo... La vida sigue, a pesar de nuestro egoísmo de padres, los hijos crecen y nos desbordan, nos hacen viejos e inútiles, y nos dejan como a los muñecos, colgados en las paredes de los años. Estoy muy solo, hija mía. Sí, a pesar de todo, sigues siendo mi hija. No importa qué clase de sangre corra por tus venas, aún a pesar tuyo, eres mía. Porque el derecho a llamarse padre no es un producto de un mero accidente, de un hecho circunstancial. Se gana día a día. Eres mi hija porque yo te acuné entre mis brazos sintiendo los latidos de tu pequeño corazón. Nunca tuve problemas con tu madre, nos comprendíamos demasiado como para tener diferencias. Ella, que me trajo a tu existencia, para darte un padre, partió de este mundo al final del vera...

LA OLVIDADA

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Fue en la calle. La vi con el tapado rojo y el pelo suelto, la frente despejada y unos ojos transparentes y azules como el cielo de la mañana. Era joven, hermosa... Apretaba en sus manos un ramillete de violetas, y era como apretar la evidencia de estar enamorada y de que alguien la amaba. La vi, y el pasado me sacudió la fina ceniza que llevaba en los hombros, y la turbia fatiga que empañaba mis días actuales, llenos de horarios respetados, de cuentas exactas, para llegar a fin de mes sin déficit. La vi joven, hermosa, alegre, amada, con flores en las manos. Igual a ella, "la olvidada". ¿Cómo se fue durmiendo su recuerdo a lo largo de estos siete años? Se me traspapeló entre el cansancio y la lucha, entre los llantos y las voces de mis hijos creciendo, haciéndome preguntas, trepando a mis rodillas, pareciéndose a mí. Ella, "la olvidada", la olvidada por mí, que la amé y la amo con lo mejor de mí... y hasta olvidada por ella misma. Y yo, Lucía, sin darme cuenta, sin...

LA ESTATURA

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Lo vi en sus ojos desde el primer momento. En cuanto toqué el timbre de la casa y ella corrió a abrirme la puerta con la larga trenza rubia saltando sobre la espalda.  -¿Papá? - Me preguntó, dudando un poco. -Creí que eras más alto. Se mordió los labios, se frotó la nariz con la manga del pullóver. Yo no podía decir nada porque las lágrimas me ahogaban. Y me hubiese puesto a llorar ahí mismo, si Sofía no hubiese aparecido por el pasillo, serena, calma, haciendo, como siempre, lo que corresponde. -Te estábamos esperando, Enrique, entrá. Y me ofreció su mejilla levemente ruborizada. El olor de la casa era el mismo de siempre, el que perfumaba nuestros recuerdos, el que se desprendía de las cartas que Yanina me mandaba desde que empezó a escribir. Un olor que me permite reconstruir la casa palmo a palmo, el ruido de los pasos de Sofía, el ruido de los pasos de mi hija, unos pasos cortitos e inseguros, los únicos pasos que había escuchado de ella, cuando tenía un año y medio. -¿Le dist...

LA CARTA

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Fiel a su vocación, Pedro se dempeñaba como director de aquella escuela alejada de la población, ubicada en Pampa de Achala, en Córdoba. Una zona serrana árida e inhóspita, sin caminos de acceso, habitada mayormente por pastores de ovejas y cabras. -¿Cuándo va a venir la señorita nueva? Preguntaba Fátima a su maestro. Porque Pedro se desempeñaba también como maestro de grado, debido a que la señorita Cecilia se había marchado, renunciando a su cargo; y anteriormente, también había dimitido la señorita Patricia, debido a las difíciles condiciones climáticas y a todas las dificultades que se presentaban en el lugar. -Estamos esperando que lleguen los nuevos nombramientos, Fátima, no sé cuándo vendrá la maestra nueva. Respondía Pedro a Fátima y a otros alumnos que insistían preguntando lo mismo. La escuela funcionaba también como albergue; los chicos iban a clase, comían, practicaban deportes, cuidaban la huerta, jugaban... Una camioneta los llevaba y traía de Mina Clavero, transportaba a...

EL AMOR A LOS LIBROS

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Francisco era el dueño de una librería. Adoraba los libros. Por la delicadeza que sus manos, largas y pulidas; con la suavidad con que los hojeaba, dejando resbalar su dedo índice entre página y página, hasta en su manera de mirarlos, se comprendía, el cariño entrañable que le inspiraban. Pareciera que al tocarlos, temía hacerles daño, los manejaba como si fueran flores. Con semejante personalidad, Francisco tenía sus "cosas". Una mañana, entró en la librería un señor, pidiendo una obra. Francisco, diligente y amable, se la ofreció enseguida. El adquirente examinó el volumen, y después de abonar su importe, solicitó, como es lógico, un papel para envolverlo. Francisco no supo reprimir un gesto de disgusto. -¿Cómo? ¿No quiere usted llevarlo así?... ¿Prefiere usted llevarlo envuelto? - Exclamó. -Si, señor, supongo que no habrá inconveniente... -Ninguno, absolutamente ninguno. Aquí estamos para servir y complacer al público. Y levantando la voz, para que la oyera su dependiente,...

SED

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  En el campo, la lluvia faltaba desde hacía meses. De tanto en tanto, aparecía una nube blanca, que después, desaparecía, ahogando la esperanza de un aguacero. El campo tenía sed. Las plantas tenían sed. Los animales tenían sed. El agua se había convertido en un líquido cristalino y precioso. En el rancho del viejo Ruperto, como en todos los ranchos de la vecindad, faltaba el agua desde hacía mucho tiempo, Él casi no hablaba con Juana, su mujer, y se pasaba horas mirando la tierra seca, estéril.. En cambio, la desesperación hacía hablar a Juana y cuando empezaba a llorar, Ruperto se escapaba de ella como del diablo. Se internaba, solo, entre los árboles, se acercaba a la laguna reseca, que mostraba un fondo blanco y salitroso. Después, cansado, se sentaba aprovechando alguna sombra de tala, y se ponía a evocar campos verdes, ebrios de trigo y maíz, florecientes como en eterna primavera. La hija de ellos había fallecido hacía dos años, y su hermosos niño, vivía en el rancho. Juana ...

¿CUÁNTAS VECES VEMOS EL SOL?

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Salió el sol. Un sol brillante, brilla como si recién se estrenara en el cielo. ¿Pero cuántas veces lo vemos?. Hoy lo veo. Hoy es lunes, comienza la rutina de la semana, de nueve a diecisiete encerrada en el archivo. Atiendo el teléfono, busco fichas que me piden, soy rápida, eficiente, saludo al entrar y al salir. Tengo un hermano en Entre Ríos, con el que evoco el pasado. Sólo nos vemos cuando él viene a Buenos Aires. Hoy estoy escribiendo porque soy feliz, el sol sigue brillando y puedo sonreír por el pasado y sonreír ahora, metida en el archivo, con la ventana abierta para que entre el sol. Mi hermano y su mujer se trasladaron a Buenos Aires por las tramitaciones que ella debe hacer por un terreno, y para que Lucas no soportara un día de tanto trajín, lo dejaron a mi cuidado. Y juntos planeamos un domingo diferente para los dos. Café con leche con medialunas en la confitería, y después la pelota corriendo sobre el pasto tan verde, corríamos y reíamos, corriendo hasta las piernas de...

24 DE MARZO

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  -¿Te ocurre algo Mónica? -No Juan Carlos, no me pasa nada. Pero sí le pasaba, irremediablemente, todos los 24 de marzo, a pesar de que deberían ser alegres para ella, Mónica se sumía en una profunda tristeza. 24 de marzo: "Día de la Memoria..." No podía dejar de evocarlo desde aquel lejano 1976. Pensaba en el desasosiego y dolor de miles de familias que perdieron a sus seres queridos: hijos, hermanos, padres, tíos... Ella no tenía ningún familiar ni amigo desaparecido, pero la tremenda injusticia cometida en esos fatídicos años de dictadura, esas torturas y crímenes inexplicables, acudían a su mente. Personas, que de estar con vida, hoy tendrían aproximadamente la edad de ella, en su mayoría. Siempre le costaba asimilar lo ocurrido. -¿Podés bajar un minuto? ¡te necesito! Era la voz de su marido que la reclamaba al pie de la escalera. Aún sin dejar completamente de lado sus pensamientos, Mónica bajó por las escaleras y se dirigió al comedor, donde la esperaba Juan Carlos. -¡...

EL HOMBRE QUE HACE REÍR A MI NENA

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  No, señor. Yo no puedo escribirle una carta injuriosa. Yo no puedo enojarme con usted, porque lo conozco - desde lejos, claro está - y lo sé noble y generoso.  Mi nena me pregunta por qué hay chicos que pasan hambre y frío o viven en villas miserias. Ella, que cuando vamos a la plaza, me pide que saque boletos para la calesita, y se los regala a Miguelito, que tiene el pantalón surcido y zapatillas gastadas. Mi hija de seis años, que aprendió a separarse de algunos de sus juguetes, para repartirlos entre los pequeños necesitados. Que el día del niño, rompió su alcancía y me dio las monedas para "comprarle cosas" a los que nada tienen. Por eso, me dio verguenza que usted donara una importante asignación mensual para los perros. No estoy criticando su aporte. Quiero a los perros con el afecto que merecen los animales. Usted es un enamorado de los niños. Usted los hace soñar, reír, con su nariz pintada de rojo, con una peluca, con sus enormes trajes de payaso y sus chistes ing...

CON LAS CAMPANAS

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-Podés quedarte en casa hasta que tengas el chico, pero después buscate otra casa. María agradeció íntimamente a la señora que no le hiciera reproches, pero dejó de mandar dinero al Chaco, juntó un poco, y con el otro poco, fue comprando ropita para el hijo. Cuando llegó la fecha, la señora le dijo que en ese hospital que conocía, muchas chicas se internaban hasta el momento del parto. Y María, acomodó sus cosas en un bolso y se fue de la casa, con ganas de llorar, pero callada, porque sus llantos siempre habían sido silenciosos, hacia adentro. Ahora estaba ahí, desde hacía cinco días, tendía su cama y ayudaba a las que estaban más pesadas para moverse. -Enfermera, ya empieza,- Anunció. -¿Qué sabés? ¿No es el primero? -Yo atendí a mi madre cuando tenía a los más chicos. -Mirá qué linda hora, va a ser a medianoche, justo para Navidad. Fue junto con el sonido de las campanas... Un llanto, un llanto de cristal y le creció una ternura, María lo oyó como salido de su sangre. Y, de repente, ...

TARJETAS DE NAVIDAD

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Hoy, como cada año, luego de armar el arbolito, comienzo a escribir dedicatorias en las hermosas tarjetas de Navidad, que elegí especialmente... Palabras de amor, agradecimiento, fe y esperanza, para mis seres queridos. A la Hermana Angelina, mi profesora de Catequesis, quien sumó valores morales y religiosos a los que me inculcaron mis padres. A pesar de que transcurrieron diez años desde mi egreso del secundario, seguimos en contacto. A mi amiga Adela, que siempre estuvo junto a mí, en los buenos y en los malos momentos, y me alentó con su ejemplo. A algunas compañeras de la Facultad, aunque no nos reunimos con frecuencia, siempre nos comunicamos en las festividades. A Sergio, mi compañero del laboratorio, un excelente ser humano, dispuesto a colaborar y ayudar con su experiencia a las que recién nos iniciamos en el trabajo. Y para mi querida tía Aurelia, junto a las frases de la preciosa tarjeta navideña, escribo unas líneas para darle las gracias por sus sabios consejos. A...

MILAGRO DE NAVIDAD

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  Jéssica relee la lista de nombres que acaba de escribir en su agenda navideña. Nombres de seres queridos, a los que año tras año, les obsequia pequeños presentes como regalos de Navidad. Le encanta colocar debajo del arbolito, los bonitos paquetes de vistosos colores...  La magia de la Navidad invade su corazón, siente la ilusión de esta época del año. La felicidad llega de la mano de sus familiares y amigos, en forma de sonrisa, amor y mucho cariño. Se dispone a salir de compras, se acerca la Nochebuena... Diciembre, un mes que predispone a la bondad, a los buenos sentimientos... Pero ¿qué significa un mes con respecto a los once restantes del año? Jéssica está triste, sus pensamientos empañan su entusiasmo y alegría; no lo puede evitar, lee los diarios, mira los noticieros de la televisión, y sabe que hay hambre, dolor y muerte en el mundo. Piensa que los hombres están equivocados, que las mujeres olvidaron su papel de creadoras de paz. Siente que el mu...

VERDE DE NOVIEMBRE

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-¡Mamá! ¿Qué estás pensando? ¿Ya estás lista para ir al parque? Pregunta Matías. Verónica, sumida en sus pensamientos, mira su florido jardín a través de la ventana. Es una mujer de hoy, a veces romántica, deportiva, audaz o tímida, tal como las circunstancias lo imponen. Asume los derechos y deberes que demanda el momento en que vive. Se siente plena para amar, para compartir vida. Es comienzo de noviembre. Piensa que noviembre es un mes en que parece que todo está por llegar, que las mentes se abren, que uno se va sacando las trabas invernales de la cabeza. Es como despojarse de paredes y encierros, de miradas hacia adentro y de espacios pequeños, como teniendo una mirada más fresca de las cosas en estos meses. Presiente cambios que se avecinan y que van a traer bienestar. Y la sensación de vivir más intensamente, aunque sea la misma vida. Se acerca más a la naturaleza, al verde, que siempre da la incomparable sensación de placer, y a las flores que alegran su vida en todo momento. V...

ÁRBOL DE NAVIDAD

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Hoy, en un día destemplado y lluvioso, pienso en cosas lejanas, sumergidas en un rincón del recuerdo. Miro, a través de la ventana de la cocina, los árboles del terreno del fondo de casa y los del parque lindante.  Y observándolos, aunque faltan varios meses para Navidad, acuden a mi memoria los dos hermosos árboles naturales que armaba cada año, siempre con una enorme y tupida rama de algún pino y otra más pequeña. Eran de hojas perennes, y podían dejarse en el patio. Insertaba tutores, en ambas latas, para mantenerlos derechos; luego las embellecía con coloridos paisajes navideños. Por ser plantas de exteriores, no se mantenían dentro de la casa.  Los distintos tipos de pinos (no tan espesos como los abetos), eran muy bonitos, y permitían una mayor profusión de adornos. Se mantenían frescos hasta el seis de enero, fecha en que nos visitaba nuestra querida e inolvidable madrina Felisa (siempre presente en nuestros corazones), cargada de regalos para mi hermano y para mí. Llue...

CINCO LETRAS

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  Cinco letras que dicen con rimada cadencia la palabra más dulce la luz de mi existencia. Desvelo, amor, tristeza y un mundo de pureza. Cinco letras que llegan directo al corazón pues ellas albergan la más hermosa misión. Cinco letras que brillan con todo su esplendor y siempre me animan a recordar lo mejor. Tantas horas felices curan las cicatrices y mitigan el dolor. La alegría de amar siempre al pronunciar cinco letras: "Madre".  

MAMÁ CLARA

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Clara para todos, "mamá" para mi hermana y para mí. Nuestra segunda y querida mamá. Nuestra inolvidable Mamá Clara. Cierro los ojos y vuelvo a verla, sonriendo siempre, con sus dientes blancos, radiante como el día. ¡Qué hubiera sido de nosotras sin sus brazos fuertes, sin su pecho generoso, sin sus sabios consejos! Consejos de mujer que todo lo ha aprendido a medida que la vida la iba conduciendo por distintos caminos.  Le decía a mi padre. -¡He caminado mucho, patrón, antes de afincarme en su casa! Papá nos había dicho la noche anterior, que traería a la estancia a alguien para que nos cuide. Mariana y yo, nos miramos con sincera inquietud. Las dos preferíamos ir a la laguna, liberadas de toda tutela. La larga enfermedad de nuestra madre, y su posterior fallecimiento, nos había convertido en dos criaturas independientes. ¿Quién sería esa mujer que de pronto, pretendía reemplazarla? Pero la mañana que Mamá Clara bajó del coche con su inmenso vestido a flores, casi nos mo...

LA TERNURA INVITADA

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Querida Lala: Ya se me terminaron los dulces hechos por tus manos. Dulces riquísimos, con el amor que los hacés. Pensar que me encontraste un día cualquiera en las letras de una revista. Vos no tenías hijos, yo no tenía madre. Y Dios, porque seguramente Dios guió tu mano, hizo que en tus cartas te dirigieras directamente a la niña solitaria. La bondad de la gente me ayudó. Los que andan con cuchillo bajo la piel son pocos. O yo los esquivé, o no me vieron. Los demás se fueron acercando. ¿Te cuento?: La florista de la avenida Corrientes, me corrió por la calle, desde la puerta del cine, para darme una rosa. Amparito, desde el Chaco, me mandó para mi cumpleaños, un viejo corazón de plata, de aquellos que se abrían y contenían una foto en cada mitad. Lo llevo puesto. Matilde me envía entradas para que lleve a mi niña al circo, donde trabajan sus hijas. Ella fue la que me regaló una tortuga, el primer animalito que tuve en mi casa. Micaela me envía postales y cartas para que yo siga su vid...

RAMA FLORIDA

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Hermosa rama florida, antes, como ahora, alegras mi vida, siempre, a toda hora. La primavera ha llegado, mil elogios mereces, especialmente cuando apareces, en cualquier lado. Brillas con tu propio fulgor, en plazas, balcones, parques y jardines, el sol aumenta tu esplendor. Estás llena de alegría y color, tu belleza me conmueve, como si fuera blanca nieve, me ayuda a vivir mejor. Hermosa rama florida, antes, como ahora, alegras mi vida, siempre, a toda hora.

DÍA DEL JUBILADO

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El 20 de septiembre es su día, el día del jubilado, lo festeja con mucha alegría, siempre, en cualquier lado. Es víspera de primavera, en el otoño de la vida, no es un día cualquiera, da la calurosa bienvenida. Trabajó toda la vida, un cálido homenaje merece, su historia consolida, revitaliza, alegra y fortalece. Atesora muchos recuerdos, de la niñez, la juventud, la madurez, como en sus días más hermosos, disfruta de todo a la vez. Se reúne con un amigo, un vecino, en un lugar cualquiera, es como ayudar al destino, para lograr una vida más placentera.