CON LAS CAMPANAS




-Podés quedarte en casa hasta que tengas el chico, pero después buscate otra casa.
María agradeció íntimamente a la señora que no le hiciera reproches, pero dejó de mandar dinero al Chaco, juntó un poco, y con el otro poco, fue comprando ropita para el hijo. Cuando llegó la fecha, la señora le dijo que en ese hospital que conocía, muchas chicas se internaban hasta el momento del parto. Y María, acomodó sus cosas en un bolso y se fue de la casa, con ganas de llorar, pero callada, porque sus llantos siempre habían sido silenciosos, hacia adentro.
Ahora estaba ahí, desde hacía cinco días, tendía su cama y ayudaba a las que estaban más pesadas para moverse.
-Enfermera, ya empieza,- Anunció.
-¿Qué sabés? ¿No es el primero?
-Yo atendí a mi madre cuando tenía a los más chicos.
-Mirá qué linda hora, va a ser a medianoche, justo para Navidad.
Fue junto con el sonido de las campanas... Un llanto, un llanto de cristal y le creció una ternura, María lo oyó como salido de su sangre. Y, de repente, se le apagó el dolor y creció una ternura que nunca había sentido antes.
-Es una nena...
Una nena suya. Para apretarla contra el pecho, para cantarle. Para dejarle la carnecita cubierta de besos, como flores. Para llamarla con todos los nombres del amor.
Y las campanas anunciando la maravilla, el milagro. Porque las campanas cantaban para ella y para su niñita.
Allá, en el Chaco, estarían levantando los vasos para brindar...
Aquí, en Buenos aires, su soledad se hacía cenizas, y en su lugar, se abría la rosa tibia de un amor más fuerte que todo.
María, que nunca lloraba para afuera, ahora llora. Llora estremeciéndose, no de pena, sino de felicidad, de una felicidad que no se parece a nada... o sí, se parece un poco al estrépito de las campanas.
María mira a su niñita a través de las lágrimas. Es suya, totalmente suya.
-Natividad. - Le dice. 
-Te llamarás Natividad... y nunca nos separaremos.
Cuando las campanas dejaron de repicar, las dos dormían... y el mundo parecía más hermoso.

Comentarios

  1. Es una ficción muy triste, a pesar de que la protagonista vislumbra su futuro llena de optimismo.

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