TARJETAS DE NAVIDAD
A la Hermana Angelina, mi profesora de Catequesis, quien sumó valores morales y religiosos a los que me inculcaron mis padres. A pesar de que transcurrieron diez años desde mi egreso del secundario, seguimos en contacto.
A mi amiga Adela, que siempre estuvo junto a mí, en los buenos y en los malos momentos, y me alentó con su ejemplo.
A algunas compañeras de la Facultad, aunque no nos reunimos con frecuencia, siempre nos comunicamos en las festividades.
A Sergio, mi compañero del laboratorio, un excelente ser humano, dispuesto a colaborar y ayudar con su experiencia a las que recién nos iniciamos en el trabajo.
Y para mi querida tía Aurelia, junto a las frases de la preciosa tarjeta navideña, escribo unas líneas para darle las gracias por sus sabios consejos. Al principio, me costó mucho llevarlos a cabo, pero hoy, forman parte de mi vida, me comprometo a vivirla como la imagino, con metas materiales y espirituales.
Camino al sol, cuando el día está lindo, aunque me esperen mil obligaciones.
Trato de cumplir con un sueño, amo a mis seres queridos tal como son y dejo que me ayuden.
Disfruto de las cosas simples: de mi salud, de una flor, de mis amistades.
Abro mi corazón a los mejores sentimientos, dando amor y gratitud, no solo en Navidad, sino en todos los días del año... Y se lo debo a ella ¡gracias tía! Y muchas cosas más, que me enseñó, y me recuerdan su gran calidad humana... La admiro y la amo.
Como todos los años, hoy, 8 de diciembre, el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, resulta el momento propicio para agradecer a mis seres queridos, que habitan en el fondo de mi alma y de mi corazón... Y enviarles bonitas tarjetas de Navidad.
Hermoso relato... Los cuentos de Navidad son mágicos, y están impregnados de ilusión y esperanza. Gracias por compartir.
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