EL HOMBRE QUE HACE REÍR A MI NENA
No, señor. Yo no puedo escribirle una carta injuriosa. Yo no puedo enojarme con usted, porque lo conozco - desde lejos, claro está - y lo sé noble y generoso. Mi nena me pregunta por qué hay chicos que pasan hambre y frío o viven en villas miserias. Ella, que cuando vamos a la plaza, me pide que saque boletos para la calesita, y se los regala a Miguelito, que tiene el pantalón surcido y zapatillas gastadas. Mi hija de seis años, que aprendió a separarse de algunos de sus juguetes, para repartirlos entre los pequeños necesitados. Que el día del niño, rompió su alcancía y me dio las monedas para "comprarle cosas" a los que nada tienen. Por eso, me dio verguenza que usted donara una importante asignación mensual para los perros. No estoy criticando su aporte. Quiero a los perros con el afecto que merecen los animales. Usted es un enamorado de los niños. Usted los hace soñar, reír, con su nariz pintada de rojo, con una peluca, con sus enormes trajes de payaso y sus chistes ing...