EN EL CIELO
Federico me mira, pregunta, su vocecita es cálida.
-Federico me mira, pregunta, su vocecita es cálida. -Mamita... ¿Qué te pasa?
-Me pasa que estoy un poco triste. - Es algo de verdad, una porción de verdad.
-Estás triste por papá. Yo quiero que venga.
-Papá no viene porque está en el cielo.
-Mamá... ¿por qué papito se fue al cielo? - ¿Cómo respondo? Hay una sola respuesta, aunque yo esté llena de incertidumbre. Juan Carlos murió en un accidente.
-Papito murió y por eso se fue al cielo.
Federico lo comprende. Hace un largo silencio y toma un juguete. Es un avión rojo que su padre le regaló hace cuatro meses, cuando cumplió cinco años.
-Decime mamita... ¿Cómo subió al cielo?
-Como sube tu avión rojo, así debe haber subido.
Y dejo que él crea que es verdad. Y no le hablo de una noche negra, oscura, tormentosa. Y no le digo que su padre viajaba como un poseído. Y no le hablo de lo que yo misma no sé, a pesar de que hoy conozco toda la verdad, esa verdad que explica por qué Juan Carlos estaba tan cambiado. ¿Por qué caminos transitaba? ¿Cuál fue su morada en una doble vida oculta y angustiada? Yo tengo que buscar caminos en el cielo; yo, que no supe o no pude andar a su lado, aquí, en la tierra.
-Vivirá en una estrella o en una nube.
Y pareciera que Federico, bajo mis caricias, se durmiera. Cuando sigilosamente abandono su cama, para poder llorar sin necesidad de mantenerme serena...
-Decime mamita... ¿papito estará solo allá en el cielo?
-Federico querido, tesoro de mi alma, ¡papá no está solo en el cielo!
Lo pienso y recuerdo: "Una mujer viajaba a su lado, una mujer murió a su lado. Una mujer joven, muy hermosa, una mujer que él amaba, con quien me compartía y te compartía".
Tu pregunta es difícil, Federico, muy difícil
-No querido, papito no está solo en el cielo.
Comentarios
Publicar un comentario