EL SEÑOR DEL SOMBRERO
Estábamos sentados en el banco de la plaza. Íbamos a dejar de vernos. Habíamos hablado de eso algunas veces, pero siempre dudábamos. ¿Podemos romper antes de construir? ¿Qué pasaría con nosotros dos, viviendo juntos dentro de un hogar, compartiendo todo lo grande y lo pequeño de la vida cotidiana?.
-¡Qué lindo, parece que todavía queda el amor!
Lo miramos, no avanzaba. Estaba parado mirándonos.
-Si los pibes como ustedes no se quisieran ¿a dónde va el mundo?
Agregó, y por fin movió la cabeza como diciendo algo, sin dejar de sonreír y siguió caminando. Los "pibes como ustedes" había dicho. Nos miramos de reojo, estábamos al borde los treinta años. A los dos nos pasó lo mismo. No podíamos explicarle a ese señor lo que nos pasaba. Estábamos tristes. El señor del sombrero nos había dejado pensativos.
Ese señor, no sé si por casualidad, volvió a aparecer con sus pasos lentos y un diario recién comprado bajo el brazo. Y entonces tuvimos ganas de decirle que ese amor que da miedo y que a veces queremos destrozar, ese amor tan vivo todavía, es el nuestro. Pero no dijimos nada. Solo habló ese señor que nos miraba debajo de su sombrero.

¡Muy lindo! Gracias por compartir.
ResponderEliminarEs importante reflexionar antes de tomar una decisión.
ResponderEliminarMuy bien narrado! El diálogo es importante, favorece la comunicación y la capacidad de admitir errores. Gracias.
ResponderEliminar