LOS RECUERDOS



Cuando Hernán la abandonó, luego de cinco años de convivencia, Viviana sufrió mucho. El duro golpe lastimó su fe, su confianza, su amor por la gente y por muchos ideales que la acompañaron a lo largo de su vida. Durante su ausencia lo llamó a gritos, gritos sin voz, con esos gritos que nacen y mueren dentro del propio ser, que no pueden oírlos los extraños. Y se acostumbró a su ausencia. 
Hasta que un día, luego de tantos años, lo vio y una profunda emoción embargó su ser. Era Hernán, la persona con la que había compartido alegrías y tristezas, con la que había encontrado un montón de amor entre las manos. Él también la miró, pero sus ojos estaban llenos de otros rostros. Había incursionado por muchas experiencias, éxitos y fracasos. Estaba cargado de cosas nuevas que casi habían borrado el recuerdo de Viviana y de su cariño. 
Y sin embargo, cuando los ojos de Viviana, aún llenos de la luz que da el amor, se encontraron con los de Hernán, él se emocionó. No supo porqué, pero sintió que algo hermoso se sacudía en su ser. Era simplemente el recuerdo de algo que fue hermoso, el reencuentro con algo que fue limpio, grato. 
Y si el cuerpo del hombre no reconoce esas emociones, el alma las recoge y las guarda para salvarlo cuando sea preciso. Porque los recuerdos de este tipo, de esta calidad, son siempre una salvación en todos los naufragios del ser humano.

Comentarios

  1. Excelente! Los buenos recuerdos mejoran la salud y la capacidad de crear un relato positivo de la vida.

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  2. Los buenos recuerdos son un bálsamo para el alma . Los malos a veces dejan también alguna enseñanza .

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