EL CORAZÓN LATIÉNDOME EN LA MANO
Han pasado cinco años, Ahora tenés anteojos, pero igual hay un chico asomado en tus ojos. -¿Cómo te va, Analía? - Preguntás, mirándome sorprendido. -¿Sabés? Hace cinco años, estaba enamorada de vos, y cuando pensé que ibas a decirme que me querías, me dijiste que ella se llamaba Malena. - Me mirás, te mordés los labios, tratás de reírte, pero no podés. -¿Eso te dije? Mirá si seré zonzo, mirá lo que vengo a saber ahora. Mirá lo que me fui a perder. Hay gente alrededor. Gente que entra y sale del negocio. -¿Siempre trabajás allá? - Me preguntás. -Sí, siempre. - Tengo ganas de llorar, pero no tenés que verme llorar. -Estoy apurada, me esperan a las cuatro. ¿Tu vida, bien? -Sí, todo bien. Me das un beso en la mejilla. Tibio, húmedo, que me produce un estremecimiento, y me guardo la sensación para revivirla después, a solas, con los ojos cerrados. -Uno de esos días te voy a llamar para charlar un rato, si tenés tiempo. -Sí, llamáme... adiós. Ya estoy esperando ese llamado...