HORA DE VIVIR
Karina parecía más bonita envuelta en su preocupación. Realmente bonita y joven. Tenía apenas veintiocho años y hacía cuatro que había quedado viuda. Por un instante, dejó de pensar en Juan y recordó la fiesta en donde había conocido a Esteban. Era en los salones de la compañía donde ella trabajaba, la fiesta era para festejar el feliz aniversario de la compañía y sus filiales. Ella decidió ir a último momento, como si el destino la hubiera estado llamando. Ni su hijo, ni su madre, ni sus tías que la adoraban, lograban llenar totalmente el vacío de amor que le había quedado después de la muerte de Juan. Recordó la sonrisa de Esteban, en la primera mirada, aquella sonrisa triste... -Yo también perdí a mi esposa... soy viudo. ¿Hace mucho que la perdió? -No, apenas un año. Fue muy triste. - Dijo él, reflejando inmensamente una amargura interior. -¿Tiene hijos? -Sí, uno... es un bandido y dicen que se me parece muchísimo. -¿Cómo se llama? -Lucas. Así había sido, más o me...