EL SECRETO
Trabajaban juntos. Celia y José Luis. Dos personas como tantas: sueños, ilusiones, amarguras, sonrisas, silencio. Sobre todo, silencio mutuo, de común acuerdo. A la hora de salir, uno detrás de otro, cada uno por su rumbo. Solamente mirarse, sabiendo que mañana, va a ser una repetición de hoy. Como nunca hablaron de nada serio, él no sabía nada de su vida, pero sentía como el deber de cuidarla. Celia era hermosa. su atractivo provenía de su manera de no hablar, de no intervenir, y al mismo tiempo, de estar siempre presente. Él adivinaba su dulzura contenida... también sabía que los tres días que ella faltó, fueron interminables. Al cuarto día, cuando Celia entró en la oficina. -La extrañé. - Se lo dijo con frescura. Ella no contestó nada. Después fue fácil encontrarse andando juntos por las veredas que inventa el amor, como si ya se hubiesen dicho todo lo necesario. -Celia, ¿me prometés que cuando te aburras de mí, vas a decírmelo? -No voy a aburrirme nunca. -Te lo digo porque te...