Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2024

ERNESTO

Ernesto vivía en una villa de emergencia, tendría alrededor de diez años. Una noche, se acercó a nosotros, y nos relató como todos los hombres del rancherío salieron armados con piedras y palos para buscar al lobizón. Cerca del río, encontraron un perro-lobo y lo ahogaron. Alejandro, Bruno y yo, estábamos fascinados con Ernesto. Yo le dejé tocar mi guitarra porque vi que la miraba con insistencia. Le prestamos las hamacas, le pedimos que jugara a las escondidas con nosotros y lo convidamos con bananas y facturas. Cuando Ernesto se marchó, me di cuenta que la guitarra no estaba por ninguna parte. La buscamos entre todos en el parque, pero no apareció. -Se la debe haber llevado ese negrito. - Dijo Gabriel. -Son todos iguales. - Exclamó Silvana. Desde entonces, pensé que los padres de mis amigos tenían razón, y nunca más permití que se me acercara uno de esos chicos negritos y harapientos. Recién ahora, después de muchos años, al pensar en aquella tarde, al revivir los hechos en mi memori...