MUJER
Mi abuela Elisa me había entregado esta carta cuando cumplí dieciocho años. Hoy, a los veinticinco, la releo con el mismo fervor de aquel entonces, cuando finalizaba mi adolescencia. -Eres una mujer de hoy, a veces, parece romántica, deportiva, audaz o tímida, tal como las circunstancias te lo imponen. Hay un ritmo y lo sigues, porque no puedes detenerte, El hombre verdadero (sin complejos de inferioridad), te admira y valora por tu superación e inteligencia. Alguna vez se cohíbe ante tu fuerza, tu seguridad, tu claridad mental para enfocar pequeños y grandes problemas de la vida actual. Y es entonces, cuando algunos declaran que has perdido femineidad. No es exacto. La femineidad no es demostrar miedo a la vida, no es pedir ayuda para los más insignificantes esfuerzos; no es llorar porque sí y como solución a los problemas, no es quedarse detenida en el pasado, añorando sistemas, estilos. Eres mujer y te asumes como tal con todos los derechos y deberes que demanda el momento que v...