EL LLAMADO
Mientras estaba en el boliche que administraba, Lucas llevó una mano al bolsillo, sacó la carta y volvió a leerla -No es que recurro a vos porque te creo obligado hacia mí, pero en estos momentos no me queda otro remedio. ¡Te necesito Lucas! Encendió otro cigarrillo y se dijo que la carta le molestaba mucho, no porque le pidieran algo, sino porque significaba que hacía mucho tiempo que no veía a la madre de su amigo Damián. La carta de Irene, la madre de su gran amigo de la infancia, le recordaba cosas que nunca pudo olvidar. Cuando llegaban juntos de la escuela, Irene lo atendía con mucho cariño, igual que a su hijo. Les servía la leche, los ayudaba a realizar las tareas escolares para el día siguiente, y luego los dos jugaban o miraban televisión, hasta las ocho de la noche, cuando regresaban sus padres y lo llevaban a su casa. Ellos atendían un almacén, y se ocupaban de él al regresar a casa. Damián y él, vivían en casas lindantes y asistían a una escuela de jornada co...