PARA QUE UN DÍA...
Se aproxima Navidad y fin de año. Sin duda, esos días son los mejores para pasar tardes tranquilas y perezosas, sentados en el sofá, con una taza de té o café, o simplemente, mirar el tiempo lluvioso y el agua que gotea por la ventana. Sin embargo, en este día gris, Mariela, no puede dejar de visualizar las imágenes que acuden a su mente. Está muy triste, lee los diarios y sabe que hay dolor, hambre y miseria en el mundo. Piensa que los hombres están equivocados, que las mujeres olvidaron su papel de creadoras de paz. Siente que el mundo se agita desde sus entrañas, como si un terremoto tratara de partirlo en mil pedazos. Y tiene miedo de vivir. Es lógico, sus veinte años solo piden amor, lo necesita, porque empieza a vivir. Piensa que también, que lo anhelan los que están terminando el largo camino de la vida. ¿Por qué si niños, jóvenes, adultos y ancianos, todos necesitan paz y amor, alimentan el demonio del odio, de la ambición, de la guerra? ¿No habrá llegado el mome...