CARNAVAL
La ciudad efervescente de colores y música. Pieles cobrizas, pelo largo y pulseras enormes jugueteando en el brazo. Lía se sintió fuera de lugar. Cuando llegó el Carnaval sintió verdadero miedo. Iban a hacer un baile de disfraz. Irían los amigos de siempre. Reirían. Bailarían. Serían despreocupadamente jóvenes. -Dejate de pavadas, yo no estoy para eso. - Le dijo a su sobrina, pero finalmente, Karina la convenció, y sacó de una caja, una peluca rubia, un antifaz negro, y un vestido largo y liviano. -Sos otra. - Exclamó Karina. Entonces, Lía decidió ser otra, joven, libre, reír a carcajadas y dejarse tomar una mano. -Me gustás, Laura. - Exclamó Roberto. Porque había sido capaz de ser Laura, con peluca y aire ajeno. -Mañana quiero verte, en la rambla, a las siete. -Bueno, pero ahora dejame, estoy muy cansada. - Y subió a su cuarto. Debajo de la peluca, era Lía. Las serpentinas seguían confundiéndolo todo, de la puerta para afuera. Las serpentinas y el miedo. Y Roberto, que iba a ...