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Mostrando entradas de octubre, 2021

ÁRBOL DE NAVIDAD

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Hoy, en un día destemplado y lluvioso, pienso en cosas lejanas, sumergidas en un rincón del recuerdo. Miro, a través de la ventana de la cocina, los árboles del terreno del fondo de casa y los del parque lindante.  Y observándolos, aunque faltan varios meses para Navidad, acuden a mi memoria los dos hermosos árboles naturales que armaba cada año, siempre con una enorme y tupida rama de algún pino y otra más pequeña. Eran de hojas perennes, y podían dejarse en el patio. Insertaba tutores, en ambas latas, para mantenerlos derechos; luego las embellecía con coloridos paisajes navideños. Por ser plantas de exteriores, no se mantenían dentro de la casa.  Los distintos tipos de pinos (no tan espesos como los abetos), eran muy bonitos, y permitían una mayor profusión de adornos. Se mantenían frescos hasta el seis de enero, fecha en que nos visitaba nuestra querida e inolvidable madrina Felisa (siempre presente en nuestros corazones), cargada de regalos para mi hermano y para mí. Llue...

CINCO LETRAS

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  Cinco letras que dicen con rimada cadencia la palabra más dulce la luz de mi existencia. Desvelo, amor, tristeza y un mundo de pureza. Cinco letras que llegan directo al corazón pues ellas albergan la más hermosa misión. Cinco letras que brillan con todo su esplendor y siempre me animan a recordar lo mejor. Tantas horas felices curan las cicatrices y mitigan el dolor. La alegría de amar siempre al pronunciar cinco letras: "Madre".  

MAMÁ CLARA

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Clara para todos, "mamá" para mi hermana y para mí. Nuestra segunda y querida mamá. Nuestra inolvidable Mamá Clara. Cierro los ojos y vuelvo a verla, sonriendo siempre, con sus dientes blancos, radiante como el día. ¡Qué hubiera sido de nosotras sin sus brazos fuertes, sin su pecho generoso, sin sus sabios consejos! Consejos de mujer que todo lo ha aprendido a medida que la vida la iba conduciendo por distintos caminos.  Le decía a mi padre. -¡He caminado mucho, patrón, antes de afincarme en su casa! Papá nos había dicho la noche anterior, que traería a la estancia a alguien para que nos cuide. Mariana y yo, nos miramos con sincera inquietud. Las dos preferíamos ir a la laguna, liberadas de toda tutela. La larga enfermedad de nuestra madre, y su posterior fallecimiento, nos había convertido en dos criaturas independientes. ¿Quién sería esa mujer que de pronto, pretendía reemplazarla? Pero la mañana que Mamá Clara bajó del coche con su inmenso vestido a flores, casi nos mo...